lunes, 11 de octubre de 2010

Samuel tiene una teoría acerca del papel que le toca representar en esta vida, que él le dirige.

Todos esos lugares por los que pasa al cabo del día son simples escenarios en los que permanecer hasta que el telón se cierre de nuevo, solo que sin los aplausos de los espectadores recordándole si anda haciendo bien o no el  trabajo de vivir. Todas esas caras que deja que el resto de la gente vea, aprecie y observe son parte de lo que el personaje le exige que sea. Las palabras, tanto las que ha pronunciado como las que no, forman parte de un guión que sin sabérselo de memoria ya estaba ahí de antemano para él. Así, piensa Samuel, que nuestras horas ya están programadas y esa es nuestra existencia: la representación de un “yo futuro”, un auténtico desconocido que nos exige representar el papel de lo que debería ser su vida y la que terminará siendo la nuestra.

Según la teoría de Samuel, desconocemos a quien nos habla aunque está instalado en nosotros con el propósito de dirigir nuestras vidas; se trata de un intruso que nos convierte en meros actores representando los papeles secundarios de una obra inacabada.
Esa es la explicación que encuentra a por qué las cosas van pasando delante de uno sin darse cuenta, hasta que de repente, un día, despiertas entre unas sábanas frías atento a la danza de un reloj y descubres que el tiempo ya no pasa en vano, que no te espera sino que huye cuál cobarde permite digerir así el miedo. Y solo entonces, dice, te das cuenta de cómo la presencia del olvido hace estragos en el guión de nuestro personaje, de cómo aprendes a valorar un momento mientras le has estado robando trocitos al tiempo toda la vida…y de cómo, a pesar de la insistencia de ese intruso, desconocido y cobarde que merodea dentro de ti, el tiempo solo logra sanar aquello que a uno ya no le importa.

Tomada en Nicaragua

“Y pasa el tiempo y mientras pasa considero
que es una falta de respeto y un engaño tan ruin
que cuando al fin ya sé cómo funciona el juego
se me acaban las monedas, ironías de vivir”.

Revolver

2 comentarios:

Josema dijo...

Vamos a ver María, yo flipo, pero ¿cómo puedes escribir así? es una maravilla, sólo comparable a la maravillosa foto que has hecho. Qué bueno "...de repente, un día, despiertas entre unas sábanas frías atento a la danza de un reloj y descubres que el tiempo ya no pasa en vano, que no te espera sino que huye". Me encanta, gracias otra vez por escribir así. Besitos.

María Pérez dijo...

Gracias a vos; porque sabés, comentarios así animan a una aseguir haciéndolo. Nos vemos, ojalá que pronto. Un beso grande desde Nicaragua, salud!